¡La Tercera!

Abr 14, 2021 | Publicaciones

Con la perspectiva del aniversario de la república, anoche me metí tarde en el sobre y me costó conciliar el sueño. Sé que tuve un sueño confuso y desmadejado acerca de la cuestión, probablemente inducido por mi subconsciente de rojo y republicano. Al igual que otros predecesores, el actual monarca tomaba el avión con destino desconocido y despedido en el aeropuerto por una compacta masa de fervorosos monárquicos que gritaban: »¡Guapo!» »¡Campechano!», este último -sin duda- heredado de papá al igual que la corona.

La siguiente escena representa una plaza atiborrada de gente a imagen de la proclamación de la II República y en el balcón de un edificio (probablemente uno oficial pero indeterminado) se observa arriar la bandera monárquica bicolor para ser sustituida por una extraña tricolor de cromatismo impreciso. El ambiente general rebosa de euforia y algarabía. Los gritos: »¡La Tercera!» »¡La Tercera!» »¡A la tercera va la vencida!» perforan un día brumoso y sin consonancia con el brillo y entusiasmo de la celebración.

Entre la gente que está en el balcón aparece un personaje (se nota que es un tío que manda) imposible de distinguir sus facciones por la lejanía a la que estoy del escenario proclamatorio. Justo en ese momento me despierto de súbito y entre las legañas de la incorporación y los oídos todavía embotados por el duermevela y el griterío del sueño que todavía resuena, escucho la radio (que siempre tengo puesta por la noche) en la que daban la noticia de que Emmanuel Macron está estudiando prolongar el estado de confinamiento en el país (Francia, claro) dadas las crecientes malas cifras en la evolución de la pandemia. Mi gozo en un pozo.

Se me revela de forma clara que mi sueño no ha sido provocado por mi ansiedad de la noche anterior, sino por ese momento indefinible en que es imposible distinguir entre el REM y la realidad. La bandera izada es una tricolor sí, pero la de la V Republique Française y no de la III República Española y el mandamás que arenga desde la balconada es el mismísimo Charles de Gaulle (in person).

Gran decepción por el veleidoso juego de imágenes. Para compensar el desánimo y la frustración he decidido ir a la cocina a preparar un plato que nunca antes había hecho aprovechando un trozo de bacalao desalado que todavía residía en el frigo: un ajoarriero o atascaburras. Buena pitanza pardiez y (ahora sí):

¡¡¡Viva la República!!!

El agrimensor de la Luna

Foto, repu©

 
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